un millon de formas de morir

Crítica: Un millón de formas de morir en el Oeste

Seth MacFarlane comenzó a hacerse un nombre en Hollywood como actor (sobre todo aportando su voz a personajes animados), creador de series (como Padre de familia) y guionista. Hace dos años, después de algunas experiencias en TV y en cortos, dirigió su primer largometraje en cine: Ted.

La película del oso de peluche adicto a las drogas y con una vida sexual agitada fue un éxito que superó todas las previsiones. Tuvo un presupuesto de 50 millones de dólares y recaudó casi 550 millones en todo el mundo. Un cálculo matemático básico según estas cifras de Box Office Mojo revela que el filme generó una ganancia de unos 500 millones de dólares. Por eso la secuela de Ted, obviamente, ya está en marcha.

Ahora llega el segundo filme dirigido por MacFarlane. Esta vez el director también aparece en la pantalla: mientras que en Ted se encargó de la voz del oso, en esta ocasión pone el cuerpo para el personaje principal. La propuesta se titula A million ways to die in the West y se estrenará en algunos países como Pueblo chico, pistola grande, mientras que en otros se verá como Mil maneras de morder el polvo.

MacFarlane está acompañado por Charlize Theron, Liam Neeson, Amanda Seyfried,Giovanni Ribisi, Neil Patrick Harris y Sarah Silverman, entre otros. También tienen pequeños papeles figuras como Christopher Lloyd y Ewan McGregor.

En esta historia que transcurre en el Viejo Oeste, Albert (MacFarlane) es un granjero que se dedica a la cría de ovejas. Después de haberse retirado de un duelo por cobarde, su novia Louise (Seyfried) lo abandona y se marcha con el arrogante Foy (Patrick Harris). Poco tiempo después, llega al pueblo una mujer de gran belleza que lo cautiva: Anna (Theron).

Anna le permitirá descubrir su valentía, que pronto será puesta a prueba. Es que detrás de la mujer arriba al pueblo su marido, el forajido Clinch (Neeson), quien desea saber quién deshonró a su esposa.

MacFarlane comentó que, junto a sus co-guionistas, pensaban que la época del Lejano Oeste siempre aparecía en el cine envuelta en un “aura de romanticismo”, aunque debía tratarse de un sitio “muy deprimente y peligroso”, sobre todo para quienes “no eran machos alpha”. Esa idea fue el punto de partida para A million ways to die in the West.

La crítica no mostró consenso respecto a esta película. La recopilación realizada por FilmAffinity.com lo demuestra: para Variety es una comedia “blanda” que no tiene“rumbo alguno”, pero para New York Post hay tres gags “geniales” por cada uno“mediocre”. El New York Daily News, por su parte, afirma que el resultado del filme es“frustrante” teniendo en cuenta su “gran reparto”.

eCartelera.com también se refiere a estas críticas mixtas. El artículo menciona, entre otros puntos, el “egocentrismo” de MacFarlane que señalan varios periodistas especializados, debido a la presencia casi constante del director, co-guionista y actor en pantalla.

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